Por: Wilfredo Chino VillegasProfesor - Universidad Nacional Federico Villarreal
E.mail: chino_villegas@yahoo.es
La aparición de la Neumonía Atípica (SARS), que está afectando a grandes poblaciones en distintos continentes, ha servido para que el mundo reflexione sobre su vulnerabilidad ante nuevas enfermedades cuando algún Gobierno no reacciona adecuada ni responsablemente para enfrentarlas y controlarlas. Así, la responsabilidad que le toca al Gobierno de la República Popular China por haber “maquillado” el peligro que representaba el brote del SARS, originado en su propio territorio y que ha traído enfermedad, muerte y pérdidas económicas a Asia y al resto del mundo al no haber informado oportunamente la aparición de la enfermedad ni el peligro inminente que representaba su propagación hacia otros territorios y continentes, lo desautoriza moralmente para presionar a los miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y a la misma organización, a rechazar la participación de Taiwán en la OMS como observador e impedir que goce de la protección y la asistencia que de ella requieren los 23 millones de habitantes de Taiwán, que representan una población mayor que las tres cuartas de los países del mundo.
La realidad, hoy más que nunca demanda que la comunidad internacional y la OMS dejen de darle la espalda al pueblo de Taiwán, aislándolo y negándole reconocimiento, al anteponer razones políticas por encima de razones de salud pública global, poniendo así en peligro la salud del pueblo taiwanés y en juego la salud mundial. Por ello, llama la atención que el Embajador de la República Popular China en el Perú haya afirmado en un artículo titulado TAIWAN Y LA OMS, publicado en el diario oficial El Peruano, una serie de puntos respecto a la ansiada participación de Taiwán en la OMS.
En él se afirma que el Gobierno de China se preocupa seriamente por la situación de la epidemia en Taiwán, ofreciéndole su asistencia, así mismo, se señala que el problema de Taiwán es un tema meramente de los propios chinos. Cabe preguntarse, ¿Cómo un Gobierno como el de la República Popular China, que ocultó información tan importante sobre el SARS a la OMS y al mundo y que no pudo controlar la enfermedad hasta desbordarlo, permitiendo que se expanda hacia el resto del mundo, puede ofrecer su asistencia a Taiwán? ¿Cómo un Gobierno que nunca ha gobernado Taiwán, puede reclamarla como una de sus provincias? ¿Cómo un Gobierno que nunca ha asignado porción alguna de su presupuesto para el cuidado de la salud en Taiwán, puede ofrecerle que si necesita la asistencia informativa y técnica de la OMS, su Gobierno está, como siempre, dispuesto a considerar positivamente una vez que se lo plantee? ¿Cómo un Gobierno que ha oprimido constantemente a Taiwán en la comunidad médica internacional, que nunca ha brindado información médica alguna a la OMS, que ha impedido que expertos de la OMS brindaran su asistencia a Taiwán cuando el enterovirus causó numerosas muertes en 1998, y que empleó presiones diplomáticas para obstruir a la Cruz Roja Internacional y a la propia Rusia, a proporcionar asistencia médica de emergencia a Taiwán cuando un intenso terremoto causó 2400 muertes en 1999, y que desplegó más de 400 misiles apuntando y amenazando a Taiwán, puede afirmar, tan ligeramente, que sienten a los compatriotas taiwaneses como sus entrañables hermanos? Resulta sorprendente, por decir lo menos. El artículo afirma que una minoría de Estados apoya año tras año a Taiwán, es cierto, en cuanto al apoyo permanente y sostenido que ellos brindan a la participación de Taiwán como observador en la OMS, pero debe resaltarse que esa minoría aludida incluye a países tan importantes como Japón, Estados Unidos de América y la Unión Europea, los mismos que se han manifestado abierta y públicamente a favor. Es importante precisar que la participación en la OMS como observador no se relaciona con la soberanía o la independencia, es por ello que entre los observadores de la OMS se encuentran el Vaticano, la Orden Soberana y Militar de Malta y el Comité Internacional de la Cruz Roja, que han sido reconocidos como entidad estado, entidad cuasi-estado y entidad no-estado, respectivamente. La solicitada participación de Taiwán como “entidad de salud pública” no debería atemorizar a la posición de China Popular sobre “una sola China”. El artículo también afirma que el pedido de Taiwán como observador ha perturbado seriamente las actividades normales a desarrollarse por la OMS, cuando en realidad lo que debe afectar a la OMS es el permitir que subsista un “hueco” en su sistema, debido a la interferencia política de China Popular, al excluir a Taiwán y a sus 23 millones de habitantes de la Red Global de Alerta y Respuesta a las Epidemias de la OMS.
Debido al éxito de Taiwán en la regulación del costo de los recursos médicos y el cuidado de la salud en su territorio, se ha incrementado su nivel de competitividad en la cimentación de las operaciones médicas y se ha reducido los costos del cuidado de la salud universal en Taiwán. Diversos intercambios de investigación médica han sido emprendidos por Taiwán con muchos países, incluido China Popular. Sin embargo, ese tipo de intercambios han sido utilizados por China Popular para afirmar haberse “hecho cargo del cuidado médico del pueblo de Taiwán”, lo cual es un argumento insostenible. La realidad es que la mayoría de los expertos médicos de China Popular van a Taiwán para aprender libremente de los progresos médicos allí logrados y aprender de las experiencias de administración de las instituciones médicas locales, conocimientos que llevan consigo de regreso a China continental.
Cuando el SARS apareció por primera vez en Taiwán en marzo pasado, su sistema de salud respondió rápida y efectivamente, logrando inicialmente un récord de cero muertes y ningún caso endémico. Taiwán se ofreció inmediatamente a trabajar con la OMS para combatir la enfermedad, desafortunadamente fueron rechazados. Pese a ello, Taiwán en ningún momento ha ocultado información sobre la enfermedad y la prensa taiwanesa reporta libremente sobre el SARS. Sin embargo, otro brote ocurrió en abril pasado, para lo cual Taiwán ha tomado medidas estrictas, de acuerdo a los más altos estándares médicos, con responsabilidad política y con compasión humana, según lo ha declarado su propio Presidente, Chen Shui-bian, en días pasados.Como respuesta al aumento del número de casos en Taiwán, dos expertos de la OMS arribaron a la isla días atrás. Por primera vez en décadas, este hecho tiene un gran significado ya que demuestra que Taiwán es indispensable para la salud pública internacional, pero también sugiere que la cooperación entre la OMS y Taiwán no debe ser dejada sólo al arreglo ad-hoc; esto no es “aprovechar el tema del SARS para tramar trucos de tinte político para provocar bulla y crear condiciones para la participación de Taiwán en la OMS”, como se afirma en el artículo en mención, sino que es una realidad irrefutable.
Cabe una interrogante más que hacerse, ¿Cómo explica el Gobierno de la República Popular China que Taiwán esté bajo su jurisdicción o sea una provincia más, cuando para ingresar a Taiwán se requiere de Visa extendida por las autoridades taiwanesas en las Embajadas y Representaciones con las que cuenta alrededor del mundo, y no en las Embajadas de China Popular; así mismo, ¿Cómo explica que no exista libre tránsito entre el continente y la isla si para que los taiwaneses ingresen a China Popular requieren de un permiso especial que se expide en Hong Kong? En contrapartida, para que los chinos del continente ingresen a Taiwán requieren de gestionar una autorización especial ante el Ministerio competente con sus respectivos pasaportes de la República Popular China.
Taiwán otorga Visa a los portadores de pasaporte peruano en forma gratuita, y la realidad es que ésta no se gestiona ante la Embajada de la República Popular China en Lima.
Después de la Segundo Guerra Mundial, surgieron naciones separadas, tales como las dos Alemanias, las dos Coreas y las dos Chinas (China Popular y la República de China en Taiwán). China Popular, al igual que muchos otros países, reconoció a las dos Alemanias y a las dos Coreas, y permitió a tales países participar en las Naciones Unidas y en otras organizaciones internacionales, e incluso estableció relaciones diplomáticas con ellas. Sin embargo, Taiwán no gozó del mismo destino, la República Popular China no la reconoció ni le permitió entrar en la Naciones Unidas, en la OMS, ni en otras organizaciones internacionales. ¿Por qué? La única razón es que puede ser que China Popular es un país grande y poderoso, mientras que Taiwán es un país pequeño. Como China Popular está en contra de Taiwán, los otros países no tienen otra alternativa más que resignarse a aceptar.¿Merece acaso Taiwán este tipo de trato injusto? Supongamos de que si hoy China Popular estuviera de acuerdo con la participación de Taiwán en las Naciones Unidas y en otras organizaciones internacionales, sería muy probable entonces de que muchos países en el mundo establecieran relaciones diplomáticas con Taiwán y elevaran sus oficinas representativas, que se encuentran en muchos países del mundo, a nivel de embajadas.
Taiwán, frente a esta cruel realidad política del mundo internacional, pretende ser miembro observador en la OMS, como entidad de salud, en vez del término país. Sin embargo, Taiwán sufre igual los constantes y fuertes impedimentos por parte de China Popular. De tal situación, surge la siguiente preguenta ¿Dónde esta la justicia? Los 23 millones de habitantes de Taiwán no se olvidan tan fácilmente la injusticia por parte de China Popular. Sin embargo, ellos esperan ansiosa y positivamente, de que los países más ecuánimes en el mundo, como el Perú, brinden a Taiwán y a sus 23 millones de habitantes el apoyo y calor humano para que logren ingresar en la OMS lo más pronto posible.
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